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Nuestra Visión
Nuestra visión en este ministerio es exaltar a Dios a través del único nombre debajo del cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos, nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A el sea la gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades por los siglos de los siglos. Amen. A ese, exaltó Dios hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre.

La visión es también el ser solícitos en guardar la Unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.



La visión es de colaborar para unidad la del cuerpo de Cristo en las naciones. Sabiendo que Dios mismo constituyó a unos apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es las cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre si por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

La visión es de ser un instrumento para que no haya entre vosotros división, ni disensión, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Que el amor de Dios reine por encima de las diferencias doctrinales, porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.
 

La visión es de estimular al creyente a una relación diaria con el Espíritu Santo a través de la oración, de la alabanza y la lectura de la palabra de Dios. El Espíritu Santo fue enviado a la iglesia para animarla, consolarla, guiarla y enseñarla en la verdad del evangelio. Por el Espíritu hacemos morir las obras de la carne. Es el Espíritu Santo quien nos ayuda en nuestra debilidad para pedir como conviene, pues no lo sabemos. Es por el Espíritu que agradamos a Dios.

La visión es de predicar y enseñar el evangelio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo revelada al Apóstol Pablo para nosotros los gentiles, para que el creyente conozca su verdadera identidad en Cristo Jesús. Para que sea libre de temores y de condenación, viviendo así en una limpia conciencia hacia Dios, no por obras, ni por rudimentos, sino por la fe de Cristo Jesús.

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